
Hay quienes huyen de los problemas por temor a los sentimientos que afloran de ellos pero una situación difícil es un aviso de la necesidad de cambiar algo que ya no funciona. Es una oportunidad para mejorar, crecer y madurar y, por lo general, salir reforzados.
El térrmino "crisis" viene del griego "separar" o
"decidir". De esa palabra proviene también el término "criticar", que
significa análisis o estudio de algo para emitir un juicio. Por eso "criterio"
significa poseer un razonamiento adecuado. Una crisis, si atendemos a
su sentido etimológico, nos obligará a pensar, a reflexionar sobre lo
que sucede. Se trata de una oportunidad para cambiar y mejorar.
Desde el punto de vista psicológico siempre
son buenas, porque ayudan a crecer y madurar, además de ser
inevitables. Sirven para renacer, como cuando abandonamos la crisis
adolescente y nos construimos como la mujer que queremos llegar a ser.
Siempre son un aviso de la necesidad de cambiar algo que va mal o que,
sencillamente, ya no nos sirve. En ella se reacomoda internamente la
imagen que tenemos de nosotros mismos. Casi siempre salimos reforzados
porque hemos enfrentado lo que había que modificar y nos hemos hecho
cargo de nuestras dificultades.
Salir reforzados.
El
enriquecimiento personal tiene más que ver con superar las encrucijadas
que con estar acomodados en una vida donde prima la estabilidad. Hay
personas que huyen o niegan las crisis porque tienen miedo a no poder
controlar los sentimientos que afloran en ellas. Cuando acaban por
aceptarlas, sólo se quejan de ellas, pero no las utilizan para avanzar
en la tarea de estar más conformes con su vida.
Otras
personas, sin embargo, parecen enfrentarlas sin grandes dificultades.
No tienen miedo al mundo sentimental, lo que significa que crecerán y
saldrán más reforzadas de los conflictos. Es lo que le ocurre a
Mercedes. Nunca había pensado que la crisis fuera a venir bien a la
relación de pareja, pero empezaba a pensar que así era. Su marido, que
trabajaba en una empresa relacionada con el sector de la construcción,
veía amenazados sus ingresos debido a la situación económica. Mercedes
dejó de trabajar después de casarse, porque tuvo dos hijos muy seguidos
y su marido tuvo la idea de que mejor estaba en casa cuidándolos. Él
pasaba mucho tiempo fuera y ella estaba resentida porque se veía sola
frente a la educación de sus hijos. Además, estaba convencida de que no
podría volver a trabajar porque no la dejaba.
La posición
infantil que mantenía respecto a él le provocaba un rencor casi
permanente. Sin embargo, al verle preocupado por la crisis se asustó y
aceptó su fragilidad, lo que hizo que ella se sintiera más fuerte.
Entonces a Mercedes se le ocurrió volver a su trabajo. Era abogada y su
antigua empresa necesitaba personas para hacer gestiones de cobro de
morosos. Carlos no se opuso esta vez, quizás porque se sentía más
frágil y estaba muy asustado. Su padre se había arruinado cuando él
tenía siete años y tenía mucho miedo a repetir la historia familiar.
Mercedes, por su parte, venía de una familia que siempre le había
trasmitido que trabajando y no gastando más de lo debido nunca habría
problemas. Ella no tenía miedo, pero sólo se atrevió a llevar su deseo
adelante cuando dejó de ver a su marido tan poderoso.
Cuestión de confianza.
Sentados
frente a la televisión, al poco de que Mercedes hubiera decidido volver
a la oficina, hablaban como todos los días de la situación económica.
Entonces ella preguntó: "¿crees que si las mujeres dirigieran el
sistema financiero habríamos llegado a este punto? Las mujeres
administramos la economía doméstica de tal forma que nunca dejaríamos
la nevera vacía por haber gastado más de la cuenta, sabemos que
nuestros hijos tienen que comer todos los días". Carlos, que ya había
aceptado de buen grado la decisión de Mercedes le contestó:
"Probablemente, no". Ella pensó en ese momento que la relación de
pareja comenzaba una nueva etapa. La confianza en los recursos internos
y la historia emocional de cada uno están íntimamente relacionadas con
la capacidad para enfrentar las crisis.
Claves
Un proceso de crisis tiene aspectos que pueden llevar a quien la padece a encontrarse mejor consigo mismo. Por ejemplo:
Se puede descubrir que somos capaces de enfrentarnos a situaciones que antes no nos hubiéramos atrevido a resolver.
Valoramos
más las relaciones afectivas y los aspectos menos materiales de las
relaciones humanas. Desde esta perspectiva, reorganizamos nuestra
escala de valores.
La fortaleza psicológica y
personal se refuerza cuando sabemos resolver los conflictos que la vida
nos plantea. Reflexionamos sobre nuestros miedos y angustias y, después
de encarar la situación, tomamos decisiones.
Dejamos
de creernos invulnerables y aprendemos a medir nuestros recursos
psicológicos ante las dificultades, lo que nos lleva a conocernos más y
mejor.
Las crisis pueden ser una oportunidad para cambiar lo que no marcha bien y buscar una mejor opción para seguir adelante.

Muy inspirador, no sabes cuanto necesitaba leer algo así en este preciso momento...
tengo una situacion dificil y este articulo me ha puesto a reflexionar. Gracias por hacer de la tecnologia del internet una herramienta para la educacion y la buena orientacion.
Me alegro mucho Julian que el artículo haya sido beneficioso para ti en este momento.
Mis saludos.
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Marita Olave Carvajal.